El comportamiento del consumidor analiza cómo individuos y grupos seleccionan, compran, usan, evalúan y descartan productos, servicios, ideas y experiencias. Su interés no se limita a la compra: también estudia motivaciones, percepción, aprendizaje, emociones, cultura, referencias sociales y procesos posteriores al consumo. Para comprender cómo se transforma esa información en decisiones concretas, conviene revisar también el proceso de decisión de compra.
Para marketing, comprender estas variables permite diseñar propuestas de valor, productos, experiencias, precios y comunicaciones que respondan mejor a necesidades reales. La pregunta central deja de ser “¿cómo vendo más?” y se convierte en “¿cómo decide esta persona y qué valor reconoce en la oferta?”.